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c/ Llibertat, 36 - locals 1 i 2 08830 St. Boi de LLobregat |
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DÉFICIT FISCAL CATALÁN, EL ROBO DEL SIGLO. Por Pedro Morón de la Fuente Sin duda alguna la asignatura pendiente de la nación catalana es solucionar de una vez por todas el injusto déficit fiscal que padece desde siempre. La balanza fiscal de Cata-lunya se inclina siempre hacia Madrid. Permítanme afirmar que más que déficit, puede llamársele robo descarado y continuado desde las instancias oligarcas madrileñas , un robo que afecta por igual a todos los ciudadanos de Catalunya, ya sean pobres o ricos. Como siempre los pobres, "tan pobres como somos" (parafraseando a Salvat Papaseit) son los más afectados. No es una forma de solidaridad, ni tan sólo una aportación necesaria. Es una sangría hecha a propósito hacia una parte de las "Españas incorporadas o asimiladas". El Ministerio de Economía se ha negado reiteradamente a facilitar cifras concretas al Gobierno Catalán (demostrando así sus auténticas malas intenciones), no obstante políticos, escritores, columnistas, universidades y particulares han llevado a cabo esos estudios y han sido difundidos ampliamente en todos los medios de comunicación. Uno de estos estudios efectuado por la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y en concreto por los profesores Guillem López y Esther Mar-tínez, demuestra que el déficit fiscal catalán se duplicó en tan sólo tres años, pasando de los 780.515 millones de pesetas (4.687.894.414,19 euros) en 1995 a 1,3 billones de pesetas (7.813.157.356,99 euros) en 1998. Para hacernos una idea, esa cantidad representa ni más ni menos que el 8,4% del PIB (producto interior bruto) catalán, una proporción muy superior a la que soportan otras muchas de las llamadas regiones ricas de Europa. Pero ahí no acaba la cosa; en el año 2001 el déficit sube espectacularmente a más de 10.746 millones de euros (más de 1,7 billones de pesetas) elevándolo a un 8,9% del PIB. El ingeniero y escritos Xavier Roig, en su libro "Entre l'Espanya i la pared" afirma: "Esta cantidad da un déficit de 1.780 euros por persona y año (lo que significa 7.120 euros por cada familia catalana de cuatro miembros, y eso significa un buen coche, cada dos años...). ¡Una cantidad que permitiría a la Generalitat edificar cada año 55.000 pisos y regalarlos! O construir 15 líneas del TGV de Barcelona a la frontera francesa cada año ¿Escandaloso, verdad?" Sin embargo, se ha de engañar al ciudadano medio español, sea como sea. Para muestra un botón: Titular del Diario "Expansión" del mes de abril del año 2000: Como la macroeconomía no puede desligarse de la microe-nonomía, me veo en la obligación de traducir estos datos a lo que realmente me importa a mí y a mis conciudadanos santboianos. Veamos: Sant Boi tiene este año un presupuesto municipal aproximado a los 15 mil millones de pesetas, un presupuesto que se ha duplicado debido a la proximidad de las diferentes elecciones, y a un esfuerzo suplementario del municipio en varias inversiones de suma importancia para la ciudad. Ha sido el presupuesto más importante y ambicioso de toda su historia. Para ello ha necesitado endeudarse de una manera ostensible pidiendo préstamos. De los 55.000 pisos anuales de los que nos habla , Xavier Roig, hombre responsable ante el pueblo por su saber y en su empeño por la verdad, 5.500 corresponderían al Baix Llobregat (10% de la población total de Catalunya) y 737 pisos a Sant Boi de Llobregat, con lo cual el problema de la vivienda para parejas jóvenes de nuestra ciudad se acabaría para siempre jamás. La especulación del suelo y la edificación interesada pasarían a la historia . Y volvemos a la eterna pregunta ¿Qué haría nuestra alcaldesa, Montserrat Gibert i Llopart y su equipo de gobierno, con estos 24 mil millones de pesetas adicionales cada año? ¿Qué haría la Generalitat de Catalunya con ese déficit de la balanza fiscal de 1,7 billones de pesetas? ¿Qué harían los miles de ayuntamientos catalanes con esa millonaria aportación adicional? Sin duda alguna Catalunya se situaría, en pocos años, a la altura de las naciones más avanzadas de Europa y eso es precisamente lo que no desean bajo ningún concepto desde el Paseo de la Castellana. La Generalitat de Catalunya es atacada desde todos los ámbitos políticos por su supuesta falta de agresividad reivindicativa con respecto a este asunto. No obstante el president Jordi Pujol, ha hablado "cla i català" en muchas ocasiones sobre este peliagudo tema: "la qüestió del finançament no és un problema de la Generalitat, ni de Catalunya en termes globals o abstractes. És un problema dels ciutadans" . Seguía diciendo en un discurso efectuado en el Cercle d'Economia (Hotel Comptes de BCN) el 28/11/98): "Si no resolem això entraran en perill el manteniment de la nostra identitat, la viabilitat del nostre Estat del Benestar i la consolidació de la nostra competitivitat. Aquest tres aspectes tan importants del nostre viure col·lectiu acabaran veient-se afectats" y también sentenciaba de una manera rotunda: "Això també es pot dir d'una altre manera: els catalans paguem un 20% per sobre de la mitjana espanyola i reben un 17% per sota. Són 37 punts de diferència. Es pot afirmar, sense equivocar-nos, que una diferència així és excepcional a Europa" . Claro que el president no puede, ni debe, llamar robo descarado a esta apropiación indebida, aunque podría... Desde Catalunya se ha reivindicado muchas veces una Agencia Tributaria propia o en su caso, la delegación de esas funciones. No se pide nada del otro mundo, no se reivindica un imposible, esta posibilidad está prevista en el artículo 46.3 de l'Estatut d'Autonomia, y en el 156.2 de la Constitución, y como afirma el president Pujol: "encaixa bé amb la idea d'Administració única i en res vulnera ni l'esperit ni la lletra de la Constitució". ¿Por qué entonces se continúa con esta sangría económica que afecta directísima-mente al poder adquisitivo de todos los ciudadanos catalanes? ¿Seguimos con el "Botín de Guerra" pasados más de 300 años? Pero, amigos, hacer justicia económica, ser equitativos, equilibrar la balanza fiscal dentro de una solidaridad consen-suada, sería darle alas a los catalanes y su dichosa manía de "nación diferenciada", que tanto temen, y confundiendo sandías con melones dejarlos que prosperen y sigan siendo la primera comunidad de España y una de las punteras de Europa . Acabando y repitiendo frases: nadie desea en el siglo XXI, ni ha deseado en el XX, ir contra España, sólo contra la España impositiva y oligarca . Los catalanes deseamos y anhelamos otra España mejor, más solidaria; no la España de la Corona de Castilla, sino la de la Corona de Aragón. |
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