CALUMNIAS CON AUDACIA: SIEMPRE QUEDARÁ ALGO.

 

Por Pedro Morón de la Fuente - Periodista i president de Catalònia Acord

 

En aquellos tiempos en que nos salían sabañones y se podía encontrar algún que otro jorobado, era frecuente atribuir esa frase, bien que algo más concisa, a un respetado adalid del marxismo leninismo.

Pero no. Esta frase fue pronunciada por el gran filósofo Francis Bacon, Lord Canciller, Barón y Vizconde (1561-1626) quien también fue pensionista forzado de la torre de Londres por concusión. Y concusión, muy parejo a prevaricación, según el diccionario de la Real Academia Española, es una exacción arbitraria hecha por un funcionario público en provecho propio. O sea un engaño a sabiendas, para enriquecerse en el sentido que sea, material o moral, abusando de la propia situación de mando indiscutido. Que es la constante de lo que se viene a relatar.

Y en nuestra historia colectiva, a diario podemos encontrar precedentes a este método de sistematizar la falsedad, hasta que ésta se convierte en indiscutida verdad del subconsciente colectivo. Consideremos en consecuencia los precedentes de la mentira ya mucho más que centenaria, que a todos nos afecta, y que es puesta en evidencia por los siguientes indiscutibles hechos históricos.

Año 1835 , hay una revuelta liberal con la concebida quema de conventos en Barcelona. Como siempre, la ingenua amplitud de miras de los insurrectos, intenta "arreglar la España", y en consecuencia, la Junta Provincial Superior de Catalunya inmediatamente propone restaurar la Confederación Catalano-Aragonesa debidamente modernizada, dentro del reino de España . Soñaban con el "tanto monta, monta tanto", que después tan premeditadamente nos han machacado con el objetivo de conseguir la fijación, en el inconsciente popular, de una imagen contraria a su significado verdadero: que consisitia en afirmar la igualdad de Isabel y su reino de Castilla, con Fernando y su reino de Aragón.

En 1869 , los republicanos plantean el llamado Pacte de Tortosa, impulsado por Valentí Almirall. En él se acuerda restaurar la Confederación Catalano-Aragonesa dentro del Estado Republicano Español, y por ello proponen empezar proclamando la República Federal Catalana.

En 1873 , los obreros internacionalistas del Principado y de las Baleares intentan instaurar el Estado Catalán dentro de la República Federal Española y muchos municipios (Rubí, Gràcia, Olesa,...) lo proclaman.
En los días del 5 al 7 de marzo de 1878 , Baldomer Lostau intenta proclamar el Estado Catalán dentro de la República Federal Española. (La bandera que enarbolaba llevaba las dos franjas coloradas llenas de pequeñas estrellitas. Se puede admirar en el Arxiu Històric de Barcelona).

En este hecho, hay una lección útil para la posteridad. La instauración de la primera República española con los catalanes Estanislau Figueras i Moragas como Presidente, y con Francesc Pi i Margall como Ministro de la Gobernación, contaba con un entusiasmo popular muy extendido en toda España. Pero tanto Don Estanislau como Don Francesc visitaron con urgencia Barcelona y convencieron a los partidarios de proclamar el Estado Catalán de que sí, de que ya se proclamaría, pero que resultaría una imprudencia para conseguir el ordenado cambio que debía producirse en España. Que no se podía correr el riesgo de que los enemigos de la República y de la modernización, que ya empezaban a divulgar la "intención" separatista catalana, consiguieran levantar a los españoles en contra de Catalunya. Y esos vientos, podían ser tan terribles dirigidos por la oligarquía jacobina centralista, y tenían ya tantos precedentes, que convencieron a Baldomer y a sus compañeros internacionalistas del Principado y de Mallorca, para que aplazaran la proclamación del Estado Catalán para cuando la República Federal fuera aclamada en las Cortes, en donde, en aquel momento, había una mayoría absoluta para conseguirlo; esto creían a pies puntillas (a ulls clucs), sin pensar en el trabajo de zapa de la ola jacobina que siempre encuentra justificaciones, y más en este caso, en que el desorden cantonalista de otros puntos de España destruía una transición ordenada.

El 14 de abril del año 1931 , con la llegada de la Segunda República y con la experiencia de la primera, el Teniente Coronel del Ejército Español, Francesc Macià i Llussà, desde el balcón de la Generalitat, proclamó el Estat Català con las siguientes palabras.

-"Interpretant el sentiment i els anhels del poble que ens acaba de donar el seu su-fragi, proclamo la República Catalana com a estat integrant de la Federació Ibè-rica.
En proclamar la nostra República, fem arribar la nostra veu a tots els pobles d'Espanya... Per Catalunya, pels altres pobles germans d'Espanya..."
La proclamación del President Maciá, vino precedida por el llamado Pacto de San Sebastián, en donde el 17 de agosto del año 1930 los representantes de cinco partidos republicanos españoles (Don Manuel Azaña por Acción Republicana, entre ellos) y de tres partidos catalanes, como preámbulo de un acuerdo de actuación mancomunada, aceptaron el principio del derecho a la autodeterminación, que debía concretarse en el proyecto de Estatuto o Constitución Autónoma Catalana.

A las ocho y diez minutos de la noche del 6 de octubre del 1934 , Lluís Companys i Jover, President de la Generalitat de Catalunya, se dirige a los ciudadanos:
"...en nom del poble i del Parlament, el Govern que presideixo assumeix totes les facultats del poder a Catalunya, proclama l'Estat Català de la República Federal Espanyola, i en establir i fortificar la relació amb els dirigents de la protesta general contra el feixisme, els invita a instaurar a Catalunya el govern provisional de la República que trobarà en el nostre poble català el més generós impuls de fraternitat en el comú anhel de bastir una República Federal lliure i magnífica".

A la vez, ordenó que no se enarbolara la bandera cuatribarrada con el triángulo azul y la estrella blanca de cinco puntas (l'estelada), justamente porque quería que quedara muy claro que sólo se trataba de un gesto federal enérgico.

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Posteriormente, y entrando ya en la europeización de España que todos necesitamos, no hay proclamaciones pero sí propuestas que tienen el mismo tinte. Elegido el 1980 por sufragio popular President de la Generalidad restaurada, Jordi Pujol colabora con los dos partidos mayoritarios españoles en pro de la gobernabilidad de España, y cita la entrañable realidad que ésta representa para los catalanes. Y propone, ¡durante 20 años!, "l'encaix", podríamos decir, el machihembrado de Catalunya con España.

Su compañero de partido, Miquel Roca, va más allá; promueve en 1986 el Partido Reformista para toda España que debía ser una fuerza española pareja a lo que representaba Convergencia Democrática de Catalunya en el Principado. No consigue un solo diputado.

En este final del año 2000 , Josep-Anton Duran i Lleida, de Unió Democrática de Catalunya, expone la necesidad de abandonar la palabra nacionalismo. Y con ello cede al viejo método de esconder las realidades para que los oligarcas jacobinos, tenaces adversarios de la razón histórica, acepten su propuesta de reconocer la nacionalidad o nación catalana tal como ha sido y es: una parte de la Península con un pueblo, una cultura y un territorio diferentes de los otros pueblos, culturas y territorios de la Península sean vascos, castellanos o galaico-portugueses.
Y la oposición, presidida por Pasqual Maragall , contra viento y marea (de totes passades o de pic i de palada) pide un Estado Federal. Y no le va a ser fácil si pensamos que ya en el pacto de San Sebastián, el PSOE no participó, sino que estuvo representado, pero a título personal, por Don Indalecio Prieto.

No hay entre todos los nombres y circunstancias expuestos, una sola voz que haya proclamado la independencia de Cataluña respecto a España. Se proclama, se busca una nueva estructuración del Estado Español o Reino de España adaptada a los tiempos actuales, pero parecida a la que se prolongó 302 años desde el 1412 hasta el 1714, año en que se rindió Barcelona tras un asedio de trece meses.
Los defensores eran unos 5.000 hombres, encuadrados en batallones creados por los gremios; sastres, carpinteros, escribientes, zapateros, etc. Enfrente había 40.000 hombres de los ejércitos castellanos (¡Cuidado! Hasta el año 1833 Isabel II no fue proclamada Reina de España, antes lo era de Castilla: tal cual, Clar i net o Ras i curt) y del ejército francés, mandados por el Duque de Berwick. Los catalanes, pero también los aragoneses, valencianos y mallorquines que defendían Barcelona tuvieron unas 7.000 bajas. El ejército ocupante unas 10.000. La ciudad recibió 30.000 bombas, y un tercio de la misma quedó destruida en parte.

Todo ha sido inútil. Todos las propuestas políticas de Cataluña han conseguido el sambenito de separatistas. La oligarquía central española continua con su imperiosa apropiación territorial, apoya la minorización cultural y pretende la digestión idiomática. Todos los ciudadanos catalanes nombrados, corresponden a personas que luchaban y luchan por un ideal. Personas que se sacrificaban en la noble vocación política de hablar en nombre de su pueblo para conseguir soluciones a la subyugación y a la sistemática detracción económica. O sea, a la injusticia. Todos esos patriotas han sido tildados de separatistas y sus movimientos de separadores. Y desde la publicidad de los poderes mediáticos que la oligarquía española siempre ha tenido a disposición, han sido combatidos como separatistas y todo el pueblo de España lo ha creído, y lo viene creyendo desde sus tatarabuelos.

Los grupos independentistas, actualmente sabemos bien que pactarían un vínculo atado y bien atado, pero libremente acordado, eso sí; y que todos conseguiríamos acceder a una confederación más bien modesta, bastante distinta, en menos, a lo que son la República Federal Alemana, el actual Estado Belga o la Confederación Helvética.

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La única España posible se está alejando, como en su tiempo se alejó la Cuba autonomista. Con su pan se lo coman (ja s'ho faran) los actuales demócratas dominadores ¿Realmente se han creído que, cada uno con su idiosincrasia, vascos, catalanes y a la larga gallegos, son pan comido (joc de poques taules)?
Acordémonos de la prohibición de comerciar con América decretada a la Corona de Aragón. Proyectémoslo sobre el Aeropuerto de Barcelona que no puede albergar vuelos trasatlánticos, y para asegurar el tiro (de gracia) tampoco puede contar con el Ave, ni con estación de Metro. Todo ello dirigido al mismo fin, hacer imposibles los vuelos trasatlánticos que deben reservarse para Madrid.

Y como respuesta ineluctable y justa, propongámonos seguir expandiendo las más que justificadas filas del provocado independentismo. Que como se habrá leído, es a la catalana, o sea, inútilmente pacifista. Pero el independentismo es la única razón que entenderán, y no añadimos que en su propio bien, porque las oligarquias dirigentes no lo merecen: siempre hemos arado en el mar (sempre hem picat en ferro fred).

Porque en política, vale también la ley de Newton: Toda fuerza actuando en un sentido, genera una reacción de igual intensidad en sentido contrario.

E. P.

P.S .: En la lista de presidentes de la Generalitat, al actual le corresponde el número 115.