En
aquellos tiempos en que nos salían sabañones y se podía encontrar algún que otro
jorobado, era frecuente atribuir esa frase, bien que algo más concisa, a un
respetado adalid del marxismo leninismo.
Pero no.
Esta frase fue pronunciada por el gran filósofo Francis Bacon, Lord Canciller,
Barón y Vizconde (1561-1626) quien también fue pensionista forzado de la torre
de Londres por concusión. Y concusión, muy parejo a prevaricación, según el
diccionario de la Real Academia Española, es una exacción arbitraria hecha por
un funcionario público en provecho propio. O sea un engaño a sabiendas, para
enriquecerse en el sentido que sea, material o moral, abusando de la propia
situación de mando indiscutido. Que es la constante de lo que se viene a
relatar.
Y en
nuestra historia colectiva, a diario podemos encontrar precedentes a este método
de sistematizar la falsedad, hasta que ésta se convierte en indiscutida verdad
del subconsciente colectivo. Consideremos en consecuencia los precedentes de la
mentira ya mucho más que centenaria, que a todos nos afecta, y que es puesta en
evidencia por los siguientes indiscutibles hechos históricos.
Año 1835
, hay una revuelta liberal
con la concebida quema de conventos en Barcelona. Como siempre, la ingenua
amplitud de miras de los insurrectos, intenta "arreglar la España", y en
consecuencia, la Junta Provincial Superior de Catalunya inmediatamente propone
restaurar la Confederación Catalano-Aragonesa debidamente modernizada,
dentro del reino de España .
Soñaban con el "tanto monta, monta tanto", que después tan premeditadamente nos
han machacado con el objetivo de conseguir la fijación, en el inconsciente
popular, de una imagen contraria a su significado verdadero: que consisitia en
afirmar la igualdad de Isabel y su reino de Castilla, con Fernando y su reino de
Aragón.
En 1869
, los republicanos plantean
el llamado Pacte de Tortosa, impulsado por Valentí Almirall. En él se acuerda
restaurar la Confederación Catalano-Aragonesa dentro del Estado Republicano
Español, y por ello proponen empezar proclamando la República Federal Catalana.
En 1873
, los obreros
internacionalistas del Principado y de las Baleares intentan instaurar el Estado
Catalán dentro de la República Federal Española y muchos municipios (Rubí,
Gràcia, Olesa,...) lo proclaman.
En los días del 5 al 7 de marzo de
1878 , Baldomer Lostau intenta proclamar el Estado Catalán
dentro de la República Federal Española. (La bandera que enarbolaba llevaba las
dos franjas coloradas llenas de pequeñas estrellitas. Se puede admirar en el
Arxiu Històric de Barcelona).
En este
hecho, hay una lección útil para la posteridad. La instauración de la primera
República española con los catalanes Estanislau Figueras i Moragas como
Presidente, y con Francesc Pi i Margall como Ministro de la Gobernación, contaba
con un entusiasmo popular muy extendido en toda España. Pero tanto Don
Estanislau como Don Francesc visitaron con urgencia Barcelona y convencieron a
los partidarios de proclamar el Estado Catalán de que sí, de que ya se
proclamaría, pero que resultaría una imprudencia para conseguir el ordenado
cambio que debía producirse en España. Que no se podía correr el riesgo de que
los enemigos de la República y de la modernización, que ya empezaban a divulgar
la "intención" separatista catalana, consiguieran levantar a los españoles en
contra de Catalunya. Y esos vientos, podían ser tan terribles dirigidos por la
oligarquía jacobina centralista, y tenían ya tantos precedentes, que
convencieron a Baldomer y a sus compañeros internacionalistas del Principado y
de Mallorca, para que aplazaran la proclamación del Estado Catalán para cuando
la República Federal fuera aclamada en las Cortes, en donde, en aquel momento,
había una mayoría absoluta para conseguirlo; esto creían a pies puntillas (a
ulls clucs), sin pensar en el trabajo de zapa de la ola jacobina que siempre
encuentra justificaciones, y más en este caso, en que el desorden cantonalista
de otros puntos de España destruía una transición ordenada.
El 14 de abril del año 1931
, con la
llegada de la Segunda República y con la experiencia de la primera, el Teniente
Coronel del Ejército Español, Francesc Macià i Llussà, desde el balcón de la
Generalitat, proclamó el Estat Català con las siguientes palabras.
-"Interpretant
el sentiment i els anhels del poble que ens acaba de donar el seu su-fragi,
proclamo la República Catalana com a estat integrant de la Federació Ibè-rica.
En proclamar la nostra República, fem arribar la nostra veu a tots els pobles
d'Espanya... Per Catalunya, pels altres pobles germans d'Espanya..."
La proclamación del President Maciá, vino precedida por el llamado Pacto de San
Sebastián, en donde el 17 de agosto del año 1930 los representantes de cinco
partidos republicanos españoles (Don Manuel Azaña por Acción Republicana, entre
ellos) y de tres partidos catalanes, como preámbulo de un acuerdo de actuación
mancomunada, aceptaron el principio del derecho a la autodeterminación, que
debía concretarse en el proyecto de Estatuto o Constitución Autónoma Catalana.
A las ocho y diez minutos
de la noche del 6 de octubre del 1934
, Lluís Companys i Jover,
President de la Generalitat de Catalunya, se dirige a los ciudadanos:
"...en nom del poble i del Parlament, el Govern que presideixo assumeix totes
les facultats del poder a Catalunya, proclama l'Estat Català de la República
Federal Espanyola, i en establir i fortificar la relació amb els dirigents de la
protesta general contra el feixisme, els invita a instaurar a Catalunya el
govern provisional de la República que trobarà en el nostre poble català el més
generós impuls de fraternitat en el comú anhel de bastir una República Federal
lliure i magnífica".
A la vez,
ordenó que no se enarbolara la bandera cuatribarrada con el triángulo azul y la
estrella blanca de cinco puntas (l'estelada), justamente porque quería que
quedara muy claro que sólo se trataba de un gesto federal enérgico.
* * *
Posteriormente, y entrando ya en la europeización de España que todos
necesitamos, no hay proclamaciones pero sí propuestas que tienen el mismo tinte.
Elegido el 1980 por sufragio popular
President de la Generalidad restaurada, Jordi Pujol colabora con
los dos partidos mayoritarios españoles en pro de la gobernabilidad de España, y
cita la entrañable realidad que ésta representa para los catalanes. Y propone,
¡durante 20 años!, "l'encaix", podríamos decir, el machihembrado de Catalunya
con España.
Su
compañero de partido, Miquel Roca, va
más allá; promueve en 1986 el Partido Reformista para toda
España que debía ser una fuerza española pareja a lo que representaba
Convergencia Democrática de Catalunya en el Principado. No consigue un solo
diputado.
En este final del año 2000
,
Josep-Anton Duran i Lleida, de Unió Democrática de Catalunya, expone la
necesidad de abandonar la palabra nacionalismo. Y con ello cede al viejo método
de esconder las realidades para que los oligarcas jacobinos, tenaces adversarios
de la razón histórica, acepten su propuesta de reconocer la nacionalidad o
nación catalana tal como ha sido y es: una parte de la Península con un pueblo,
una cultura y un territorio diferentes de los otros pueblos, culturas y
territorios de la Península sean vascos, castellanos o galaico-portugueses.
Y la oposición, presidida por Pasqual
Maragall , contra viento y marea (de totes passades o de pic i
de palada) pide un Estado Federal. Y no le va a ser fácil si pensamos que ya en
el pacto de San Sebastián, el PSOE no participó, sino que estuvo representado,
pero a título personal, por Don Indalecio Prieto.
No hay
entre todos los nombres y circunstancias expuestos, una sola voz que haya
proclamado la independencia de Cataluña respecto a España. Se proclama, se busca
una nueva estructuración del Estado Español o Reino de España adaptada a los
tiempos actuales, pero parecida a la que se prolongó 302 años desde el 1412
hasta el 1714, año en que se rindió Barcelona tras un asedio de trece meses.
Los defensores eran unos 5.000 hombres, encuadrados en batallones creados por
los gremios; sastres, carpinteros, escribientes, zapateros, etc. Enfrente había
40.000 hombres de los ejércitos castellanos (¡Cuidado! Hasta el año 1833 Isabel
II no fue proclamada Reina de España, antes lo era de Castilla: tal cual, Clar i
net o Ras i curt) y del ejército francés, mandados por el Duque de Berwick. Los
catalanes, pero también los aragoneses, valencianos y mallorquines que defendían
Barcelona tuvieron unas 7.000 bajas. El ejército ocupante unas 10.000. La ciudad
recibió 30.000 bombas, y un tercio de la misma quedó destruida en parte.
Todo ha
sido inútil. Todos las propuestas políticas de Cataluña han conseguido el
sambenito de separatistas. La oligarquía central española continua con su
imperiosa apropiación territorial, apoya la minorización cultural y pretende la
digestión idiomática. Todos los ciudadanos catalanes nombrados, corresponden a
personas que luchaban y luchan por un ideal. Personas que se sacrificaban en la
noble vocación política de hablar en nombre de su pueblo para conseguir
soluciones a la subyugación y a la sistemática detracción económica. O sea, a la
injusticia. Todos esos patriotas han sido tildados de separatistas y sus
movimientos de separadores. Y desde la publicidad de los poderes mediáticos que
la oligarquía española siempre ha tenido a disposición, han sido combatidos como
separatistas y todo el pueblo de España lo ha creído, y lo viene creyendo desde
sus tatarabuelos.
Los
grupos independentistas, actualmente sabemos bien que pactarían un vínculo atado
y bien atado, pero libremente acordado, eso sí; y que todos conseguiríamos
acceder a una confederación más bien modesta, bastante distinta, en menos, a lo
que son la República Federal Alemana, el actual Estado Belga o la Confederación
Helvética.
* * *
La única
España posible se está alejando, como en su tiempo se alejó la Cuba autonomista.
Con su pan se lo coman (ja s'ho faran) los actuales demócratas dominadores
¿Realmente se han creído que, cada uno con su idiosincrasia, vascos, catalanes y
a la larga gallegos, son pan comido (joc de poques taules)?
Acordémonos de la prohibición de comerciar con América decretada a la Corona de
Aragón. Proyectémoslo sobre el Aeropuerto de Barcelona que no puede albergar
vuelos trasatlánticos, y para asegurar el tiro (de gracia) tampoco puede contar
con el Ave, ni con estación de Metro. Todo ello dirigido al mismo fin, hacer
imposibles los vuelos trasatlánticos que deben reservarse para Madrid.
Y como
respuesta ineluctable y justa, propongámonos seguir expandiendo las más que
justificadas filas del provocado independentismo. Que como se habrá leído, es a
la catalana, o sea, inútilmente pacifista. Pero el independentismo es la única
razón que entenderán, y no añadimos que en su propio bien, porque las
oligarquias dirigentes no lo merecen: siempre hemos arado en el mar (sempre hem
picat en ferro fred).
Porque en
política, vale también la ley de Newton: Toda fuerza actuando en un sentido,
genera una reacción de igual intensidad en sentido contrario.
E. P.
P.S
.: En la lista de
presidentes de la Generalitat, al actual le corresponde
el número 115.