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Hay algunos que se asombran de las ideas que expongo con ahínco y encomio en
estas páginas de la Agenda Catalònia Acord. Va para ellos esta pieza
improvisada.
Mis apellidos son Morón de la Fuente, estoy escribiendo en castellano, no soy
catalán “soca”. No me creo ni mejor ni peor que nadie.
Por ser así, me voy a permitir el gustazo de publicar este artículo que tenía
pensado hace tiempo.
Quien me acuse de racista (que lo harán) que aporte razones.
¿Cómo puede ser que una persona nacida en Andalucía odie tanto a España? A
menudo dicen que sufro de autoodio. Imposible, porque para eso hay que sentirse
español y yo no me siento español, vamos. Entre otras muchas razones, porque soy
de los convencidos de que, los autodenominados como ‘españoles’, fueron los que
también conquistaron mi tierra, El Reino de Granada, por la fuerza de las armas
ya hace cinco siglos.
Yo no odio a España. Tengo animadversión a los oligarcas centralistas españoles,
esos que se creen ser el centro de la península (ya que perdieron las ínsulas) y
mancillan, mientras recaudan, a las otras culturas y lenguas del país. Léase
Galicia, Catalunya y País Vasco, amén de perseguir por todos los medios posibles
a los, cada vez más numerosos conatos, de independentismo y nacionalismo
andaluz.
Esa forma de actuar de los oligarcas de siempre, no va con el resto del pueblo
llano, sencillo y trabajador y por eso tampoco mis escritos nunca han ido contra
ellos.
Quede claro que españolistas destructores y falaces los hay tanto dentro, como
fuera de Catalunya, siendo peores los de dentro.
Los ataques más feroces que recibo vía teléfono, correo electrónico o cuando doy
conferencias (y las he dado en numerosas ciudades del Estado Español y Francia)
son los que me dirigen desde aquí. Léase cualquier foro de internet que trate el
tema. En Iznájar (Córdoba) o en Gijón (Asturias) por ejemplo, son más correctos,
comprensivos y educados con mis ideas, que en cualquier lugar del área
metropolitana
de Barcelona. Comprobado. Está claro que los “españolitos de aquí” tienen un
marcado carácter de “colonos”. Son colonos españoles afincados en Catalunya. Son
aquellos que lanzan el grito ¡¡Estamos en España!! a la menor oportunidad. Hasta
han creado otro partido político para afianzar sus ideales colonizadores:
Ciutadans, aunque no hacía falta porque ya hay otro más grande que pregona desde
siempre lo mismo y más.
Estos “colonos” energúmenos se asombran de que un andaluz de nacimiento defienda
Catalunya. No se asombran cuando salen por radio o TV los jerifaltes
centralistas atacando a los catalanes por cualquier nimiedad. Al contrario, se
regocijan como aquellos colonos del lejano Oeste que vemos en las películas,
cuando el sheriff ahorca a los invasores ovejeros porque se comen los pastos del
ganado vacuno.
Hay que joderse, y mientras tanto, desde fuera, se reparten nuestros impuestos
igual que los cuatreros.
Ellos si pueden insultar y llamar traidor a quién les venga en gana.
Ellos, pobres infelices, se creen los portavoces de los ricos liliputienses
oligarcas del paseo de la Castellana. ‘Nunca será una nación’, repiten a coro
como las ovejas de Rebelión en la Granja, y sin que les vaya nada en ello (o eso
piensan desde su supina ignorancia), porque finalmente cuando hay que despedir a
400 trabajadores los despiden, ya sean catalanes, andaluces, gallegos o colonos.
Poco después, sacan una línea de crédito para las empresas automovilísticas y
pelillos a la mar.
Todos se quedan en la calle cobrando el paro, los colonos los primeros, porque
son más incultos
por regla general. Efectivamente; también son extremadamente desagradecidos y
muerden la mano que les ha dado trabajo y bienestar, y en muchos casos desde
hace más de 50 años.
Vamos, que cualquier colono españolista se cree en el derecho de llamarme
traidor por separarme del rebaño, y yo no voy a tener el derecho a escribir lo
que me plazca, como hago en el artículo de arriba y en este de abajo. Al que no
le guste que no lea, y además: soy catalán, quiero ser catalán porque me da la
real gana, y por si alguien no se ha percatado aún, no es que defienda a
Catalunya en mis escritos (que también), es que voy directamente contra esa
España acaparadora, imperialista, triste y miserable, que es capaz de poner de
presidentes autonómicos a voceras degradantes como Ibarra o Bono. Es que
estoy en contra de que nos roben de continuo la cartera con el momio de los
impuestos, es que no
soporto la chulería barriobajera de aquellos que, aun viviendo en Catalunya
desde hace decenios,
la atacan miserablemente y ni tan siquiera permiten que otros la defendamos.
Pues nada, señores colonos. Ya saben lo que tienen que hacer; cojan la maleta y
lárguense a su tierra de origen. Trabajarán menos, estarán entre los suyos,
tendrán más subsidios, más infraestructuras
y la manduca mucho más barata.
Pedro Morón de la Fuente
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