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Jordi Morón Sais
(Con especial interés, recomendado a Don J. P. i C.)
Los vencedores de estas elecciones, para seguir con la racha tal como dicta la
experiencia, deberán dedicarse a plantear y realizar en todo o en parte las
políticas que ofrecían los derrotados. Estos explicitaban en su programa:
*Tener más en cuenta y ayudar a familias con niños, a las personas mayores, a
los pensionistas desvalidos y a las personas discapacitadas. Encaminar el
problema de la vivienda para las parejas jóvenes. Y conseguir oportunidades de
trabajo a jóvenes y mujeres.
¡La educación, que no falle!
*Las infraestructuras, ferrocarriles, autovías, autopistas, aeropuertos... ¡AVE
a Valencia y a Francia!
*Más autogobierno, defensa del idioma, justicia más eficaz y cercana a los
ciudadanos. Presencia de Cataluña en el extranjero. Encauzamiento de la nueva
inmigración...
Visto este extracto de programa de los “vencidos” queda claro que en Cataluña
somos otra cosa. Porque, ¿hay otro partido que no tenga el mismo programa? Son
totalmente intercambiables, deben por tanto ponerse de acuerdo y gobernar
unidos. O eso sería “lo nuestro” en todo caso.
* * *
Vamos a ir al fondo de otra cuestión.
La autonomía catalana, funcionaba en un inicio, hasta que llegó el “pacto del
capó” pacto que vino impuesto por la intervención del coronel Tejero y compañía.
Tal como arrancaba nuestra autonomía podía ser suficiente para una mayoría de
catalanes. Para todos no, pero para una gran mayoría sí, y esto ha quedado
demostrado en los veinte años de CIU.
Pero no puede continuar así, de ningún modo. Nos han desvalijarnos año tras año,
y llamándo además fenicios como si ellos –las oligarquías financieras y mentales
del nacionalismo español más rabioso- no se hubieran comportado con Cataluña
como burgueses explotadores y usureros despiadados.
Y así se empezó a hablar de soberanismo, pero entonces una especie de
federación, todavía hubiera resultado mayoritariamente aceptada.
Pero no y no: arrasó el aznarismo mayoritario y hundió sus cuchillas mediáticas
en el nacionalismo -otro-, el no español, el nacionalismo defensivo de la
periferia catalana. Y un ejemplo entre tantos: han llegado a propagar con todo
cinismo, que el castellano está en peligro en Cataluña. Y más, y más y mucho,
mucho más. ¿Tiene algo de extraño que ahora ya se hable de confederación o más,
y más y mucho, mucho más? O es que se creían que el único nacionalismo entero
era el de ellos?
* * *
Algunos números son:
En la circunscripción de Barcelona los votos del PSC fueron 820.153, y los de
CIU más ERC, o sea los nacionalistas 1.085.222 y aún quedaban en la reserva
“catalano-nacional” los 199114 de ICV-EV.
Y en Barcelona ciudad, PSC 249.020, però CIU más ERC 354.409 votos. Con una
retaguardia de refuerzo de 69.234 de ICV- -EV i A.
Comparemos también las 6 comarcas que en las dos últimas elecciones autonómicas
ganó el PSC. Son las mismas en ambos comicios.
Reiteradamente las mismas plumas madrileñas que con tanta frecuencia producen
artículos impagables por su precisión y buen decir, escriben las calificaciones
de aldeanos y provincianos refiriéndose a los catalanes. ¿Quiénes son unos
toscos pueblerinos? Aclarémoslo: ¿Aquellos que desde el puente de mando se
sorprenden de lo que sucede en la bodega del propio buque? ¿O los que desde la
bodega están al tanto de sus prebostes, conociendo de antemano sus reacciones y
el devenir de sus planificadas conductas represivas?
***
Y para terminar, desde Sant Boi, però “bojos fan bitlles”, vamos a cometer una
imprudencia quizá temeraria.
Con consideración y respeto, merecidos por la demostración de inteligencia y
habilidad política que algunos políticos han evidenciado en esta última campaña,
nos permitimos instarles a una decisión nunca prematura, por mucho que se
adelante a acontecimientos históricamente previsibles.
Les darán muchos motivos para “engegar-los”. Algunos de ustedes son catalanes de
raíz, como lo fue el General Joan Prim i Prats, y llegará un día que estarán
tentados de “etzibar-los-hi” cuatro verdades, más o menos como hizo el diputado
Joan Prim al ministro Bertran de Lis:
“El gobierno debe declarar si han de estar los catalanes eternamente mandados
como país conquistado. Los catalanes, ¿son o no españoles? ¿Son nuestros colonos
o nuestros esclavos?”
“Sepamos lo que son. ¿Son los catalanes españoles? Pues devolvedles las
garantías que les habéis arrebatado garantías, que son suyas...”
“Igualadlos a los otros españoles y si no los queréis como españoles, levantad
de allí vuestros reales; de-jadlos, que para nada os necesitan. Pero si siendo
españoles los queréis esclavos; si queréis continuar la política de Felipe V de
ominosa memoria, sea en buena hora, y sea por completo: amarradles a la mesa la
cuchilla como lo hizo aquel rey; encerradlos en un círculo de bronce; y si esto
no es bastante, sea Cataluña talada y destruida y sembrada de sal como la ciudad
maldita; porque así y sólo así doblegaréis nuestra cerviz”.
“La causa es vuestra pequeñez, ministros de la Corona; la causa es el raquítico
conocimiento que tenéis de la ciencia de gobernar. Cataluña es un país
vigoroso... pues palo y hierro a los catalanes, decís vosotros, olvidando que al
caballo fogoso y de pura sangre no se le puede domar con el látigo y la espuela,
porque indudablemente se dispara y arroja el jinete”.
Estas fueron las palabras del futuro Mariscal Joan Prim i Prats en la sesión de
las Cortes del Reino del 27 de noviembre de 1851. Hablaba el futuro Conde de
Reus, Marqués de los Cas-tillejos, Viz-conde del Bruc, diputado progresista por
Tarragona. Ministro de la Guerra, Presidente del Gobierno. En posesión de tres
laureadas de San Fernando. Que combatió en las guerras carlistas, en la
Revolución del 1853 y en África. Y dirigió la expedición de la Con-chinchina, y
el Cuerpo español enviado a Méjico.
A todos nuestros polítcos: “Home previngut mai no és vençut” y “Val més un ai
que cent gemecs”. Mediten cuales son dirigidos por sus naturales conciudadanos,
y de la otra parte quienes dependen de quienes son, únicamente, sus jefes”
Jordi Morón Sais
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