ESPECIALISTAS EN NUESTRO PROPIO TRASTORNO.

 

 

Junio 2004

 

Lo que llamamos trastorno podríamos ampliarlo a dolencia, malestar, perturbación... y otros sinónimos que sirven para definir nuestra actitud ante el problema. Porque el problema de España es Catalunya, y recíprocamente, el de Catalunya es España.
Cosa que quizá ya debiéramos adjetivar con mayor dureza: como una peste, mejor, porque el dichoso encaje, por descontado, es ya como una herida, o como una llaga, y en definitiva una quiebra permanente en todos los sentidos.

La agenda de Catalònia Acord, en el cuadernillo central del Nas de Barraca, desde el primer momento, 30 números ya, intentó combatir nuestra ignorancia sobre la profundidad esencial de ese tema que nos envuelve, y que nos era necesario entender, dado que es justamente la ignorancia el arma infalible que atrae los desastres.

* * *

Estamos ahora ante un cambio en el gobierno central.
Y éste ha cobrado rápidamente popularidad y confianza entre el pueblo porque, sin pensarlo dos veces, terminó con la guerra injusta e indeseada, a la vez que de bote pronto canceló una deuda histórica que tenía con Andalucía.

Ahora ya nos faltará ver los primeros pasos reales que van a dar para poner en su lugar el llamado «problema catalán». Que desde nuestro ángulo de visión no es tanto problema, sino factura que pasa una ambigüedad cultivada sobre realidades que no debieran haberse puesto nunca en duda.

Y sin orden ni concierto, como la vida misma, vamos a considerar unos cuantos aspectos actuales, buscando algunas explicaciones que generen comprensión y posible acuerdo:

Que el Archivo de Salamanca guarda, no sólo todos los documentos incautados a las autoridades republicanas que sirvieron para organizar la represión, sino infinidad de cartas y escritos personales que pertenecen a familias, algunos de los cuales resultan últimas cartas enviadas por padres a sus hijos y familiares antes de sufrir la planificada represión que está en la intencionalidad básica por la cual se reunió el citado archivo.

·El AVE, unió Madrid con nuestra calle de las Sierpes sin ningún problema a la velocidad debida, y desde el año 1992.

Actualmente, doce años más tarde, se anuncia que el que enlazará Barcelona con Madrid no llegará a los prometidos 350 km/h y que, además, puede tardar su llegada hasta el año 2010. ¿A qué son debidas tantas dificultades, tantos retrasos, tantas mermas en una obra de evidentísima urgencia como es unir las dos ciudades más importantes, motores de España en la creación de riqueza necesaria para todos nosotros? En La Vanguardia del pasado día 3 de este mes de junio, se afirmaba:
«El AVE llegará a Valladolid, Málaga, Huesca y muy probablemente Valencia, Vigo y A Coruña antes de que Barcelona esté conectada con la red europea; un retraso del que pronto se cumplirán 20 años. El enlace español de alta velocidad con Francia sigue sin tener fecha concreta, aunque, según todas las previsiones, va para muy largo.»

Asimismo, La Vanguardia del mismo día especifica que el gobierno ha invertido en Catalunya «una tercera parte menos de lo que le correspondería teniendo en cuenta su peso económico en el conjunto de España (entre un 18% y un 19% del PIB).»

La diferencia entre lo que se invirtió y lo que hubiera correspondido, en los últimos 14 años, representa 5.823 millones de euros, con lo cual en Catalunya, en estricta justicia y sin ningún trato de favor, tendríamos en este momento resuelto: el AVE Lleida-Barcelona-frontera francesa a su velocidad normal, la ampliación del aeropuerto del Prat y parte muy esencial de la ampliación del puerto de Barcelona.

¿A qué región industrial se le ahoga el debido progreso mediante estos perjuicios que parecen provocados adrede?

Con esas herramientas ya en marcha, Catalunya, con naturalidad y por el propio peso de sus fuerzas normales, habría continuado siendo lo que siempre fue. Sin esas herramientas, Catalunya y todos nosotros vamos retrocediendo año tras año comparativamente con lo que fuimos. Y empezamos, por tanto, a renunciar con inconsciencia e inmovilidad a lo que debiéramos ser, si no tuviéramos enfrente una activa oposición-discriminación sistemática y, como muchos deducen, planificada.

Nada tiene de extraño que la velocidad del AVE se recorte en comparación con las velocidades de los trenes franceses, porque está muy calculado que a 300 km/h, el AVE tardaría 3 h 15 y el avión (detalle también entresacado de la misma Vanguardia) representa una inversión en tiempo de: 1 hora de vuelo, más 20 minutos de metro desde Nuevos Ministerios hasta Barajas, más 40 minutos del aeropuerto del Prat al centro de Barcelona.

En consecuencia, es más rápida la compañía Iberia, a las velocidades que funcionará el AVE cuando se haya conseguido el dichoso recorrido TGV Madrid-Barcelona. ¿Es lo que se trataba de conseguir?

Veamos un escrito de la sección «Cartas de los lectores» de La Vanguardia, fecha 15 de diciembre de 1984, titulado «La imaginaria al puente».

«Don Jaime Arias el 12-12-83 escribía: «El puente aéreo es el servicio más rentable de Iberia, además de ser uno de los más caros del mundo, comparativa y proporcionalmente.

Don Carlos Sentís, el 7-7-84: «Tan rentable es este trayecto, que una compañía privada inglesa ofreció situar alguno de sus aviones de imaginaria, es decir, dispuestos a actuar solamente cuando hubiera excedencia de pasajeros o incapacidad de Iberia de «vo-larlos». La contestación fue negativa y somos muchos los usuarios que acampamos bajo los puentes de Iberia con la misma aventura-desventura de una tribu de chama-rilleros.»

Si el INI no pudiera realizar sus anunciados propósitos de mejora del servicio, creo que debiera dar explicaciones de por qué no se aceptó la oferta de la compañía inglesa.

Aunque los que por nacimiento tienen el tic heredado de cobrar con abuso y con normalidad, han encontrado ya un nuevo y grande truco para silenciar a los descarados que se quejan:
¡Victimistas! ¡A callar y a pagar!»
Podríamos repetir la intención de la pregunta: ¿se trata de un formidable impuesto indirecto del que no se puede prescindir de ningún modo?

·Según publica en titulares El País (2-06-04), crece la pobreza y ya afecta a uno de cada 5 barceloneses (según lo evidencia el estudio Situación de la pobreza y exclusión social en la provincia de Barcelona, elaborado por la Diputación).

Cáritas Diocesana, en 2002 atendió a 3.602 personas más que en 1999. El total de atenciones que realizó Cá-ritas en el 2002 suma 21.376, un 33% de las cuales correspondieron a ciudadanos nacionales.

·Es sabido que las empresas, en la situación actual de la economía, o son grandes o pueden llevar las de perder.

En ese sentido, los señores del PP frustraron la fusión de Gas Natural, empresa catalana, con Iberdrola.

En Gas Natural no cejan y parece ser que ahora la próxima fusión que se combatirá es la que el mismo Gas Natural plantearía con Aguas de Barcelona y Endesa.

No nos gusta en absoluto que estos movimientos de las grandes empresas nos afecten, pero la realidad es que afecta, y mucho, y definitivamente, al futuro de la economía catalana o sea al futuro de todos nosotros.

El horario comercial es uno de los grandes problemas que a primera vista incluso podría inclinarnos hacia la política de las grandes empresas que pueden tener abierto todo el día con los turnos necesarios, hasta altas horas de la noche, domingos y festivos inclusive, etc.

Pero ya tenemos entendido que de las 12 grandísimas empresas que luchan desde posiciones de dominio de mercado contra 850.000 pequeños comerciantes, 9 son extranjeras. Y que se han instalado aquí para poder hacer todo aquello que la ley les impide hacer en su casa.

¿Se han preguntado qué significará en puestos de trabajo perdidos (y los que ya se han perdido y los que se seguirán perdiendo) cuando la gente mayor, por ejemplo, sin coche, deba desplazarse a los extrarradios en que los hipermercados habrán terminado por instalarse, habiendo acabado previamente con el pequeño comercio de proximidad?

Pepe Montilla nos representa y quiere evitarlo. Estamos con él.
·Estos días en el Congreso se ha suscitado un problema en el que el portavoz adjunto de ERC, Joan Tardà, interpeló al Ministro del Interior, José Antonio Alonso, preguntando en catalán (pero esto es lo de menos) sobre el uso de esta lengua en las dependencias policiales de las comunidades en las que tiene carácter cooficial.

La respuesta del Presidente, Sr. Marín, iniciada en catalán y toda la incidencia no viene al caso.

Pero nosotros desde aquí sabemos perfectamente que el incidente de hablar en catalán en el Congreso, es puro fuego de artificio. En las comisarías, en los juzgados, en cualquier sitio oficial, la inmensa mayoría de la burocracia de antiguo establecida es castellanohablante intransigente y de ideología mayoritaria de inequívoco color. En ninguno de esos puntos, ningún catalán sensato se atreverá a dirigirse en su idioma, en el idioma de esta su tierra, porque el rechazo que provoca irá en contra de la posible comprensión en justicia de sus peticiones o de su argumentación.

No contribuyamos al juego, por favor. ¿Qué juego? Pues bien, todos sabemos, y ya no de ahora sino desde su propio inicio, la cantidad de quejas forzadas, incluso denuncias e investigaciones, que se producen constantemente sobre la actuación de los Mossos d’Esquadra.

Muy pocas quejas públicas hay de los abusos de la policía nacional y, en todo caso, sólo merecen publicidad en el caso de alguna actuación masiva.

¿Alguien de nosotros puede creer que esto no es, no ya una campaña orques-tada, no es necesario llegar a tanto, sino el afán de contradecir cualquier afirmación de catalanidad nueva y distinta? Porque desde aquí sabemos todos cómo hay que vencer la creencia de que cualquier alteración de la uniformista españolidad que se atribuye a Catalunya, es juzgada como exageración o afán de separarse.

El ex-falangista, pero honesto intelectual Dionisio Ridruejo, en el primer número de la revista Revista, de Manuel Riera Crivillé, publicó esta frase que no debiera olvidarse nunca: «Cataluña, nación amiga y necesaria».

Esta afirmación interrumpe pero ilumina los puntos anteriormente examinados desde nuestro ángulo. Que son pocos, poquísimos, comparados con el temario inacabable que podríamos sugerir sobre los problemas de la catalanidad, que analizados por una gente que, como nosotros en Sant Boi, resultan problemas de nuestra propia casa, y que por ello podemos atribuirnos la especialización que nos ha llevado a autodoctorarnos en el trastorno, dolencia, malestar, perturbación y otros sinónimos que sirven para definir nuestra comprensión ante el problema de España con Catalunya, y a su vez, el de Catalunya con España.