Jordi Magraner era hijo de un republicano exiliado en Marruecos y después en Francia. 35 años, zoólogo, colaboraba con el Museo de Historia Natural de París. Su pasión era el estudio de animales raros.
Los kalash son un pueblo que vive al norte del Paquistán en una región de montañas muy pobres. Son una minoría que no han cambiado de forma de vida desde la Edad Media.
En esta región siempre se ha hablado de que existe el Barma-nu, una especie de Yeti u hombre de las nieves. El profesor Magraner confiaba en poder demostrar que estas leyendas tan extendidas según el mapa que reproducimos, quizás sí que se refieren a un animal ins-tintivamente listo para escapar al control de los humanos actuales.
Hacía catorce años que intentaba demostrar que los Bar-manu u otros yetis de los cuales tanto se habla, son fósiles vivientes, neanderthales suficientemente inteligentes que se han adaptado a la nieve y que viven muy alerta escondidos en las más remotas y abruptas montañas. Quien sabe si descendientes del "gigantopithe-cus" un enorme simio prehistórico.
Todo eso son leyendas pero sin embargo... El último Bar-manu se observó en el Pa-quistán en 1994, donde se han encontrado rastros de pisadas e incluso pelos. Jordi Magraner, hizo el dibujo, que acompaña esta nota, del último Barmanu entrevisto.
Los kalash le llamaban Jordi. Para llegar a su región se ha de ir a Chitral y después, caminando se encuentra este pueblo indígena de piel clara, que se dice descendiente de los soldados de Alejandro Magno, llegados a estas tierras en el siglo IV antes de Cristo; tienen una religión distinta, nunca han estado islamizados.
Jordi Magraner vivía seis meses cada año en su propia casa del poblado, vestía como ellos, hablaba su lengua, tenía muchísimos amigos, incluso había escrito una guía de la región. Estaba maravillado de vivir en un pasado de centenares y centenares de años que todavía continuaba.
Hacía catorce años que viajaba allá. Su profesor del Laboratorio Zoológico del Museo Francés de Historia Natural, Ivan Ineich, decía que era un estudiante muy interesante y que creía que su fin era debido a que se había implicado mucho en la defensa de los kalash, que estaban amenazados como tantas minorías. Hay quien baraja la hipótesis de un intento de robo, porque en su casa faltó justamente su ordenador, pero los musulmanes creyentes no roban.
Fue encontrado degollado. Se habrá cumplido su deseo de ser enterrado entre los kalash.
Catacord