IDEOLÓGICAMENTE CATALANES, IDIOMÁTICAMENTE,

“NO TOT ÉS ARRIBAR I MOLDRE”

 

Por Pedro Morón de la Fuente - Periodista i president de Catalònia Acord

 

Actualmente conviven en Catalunya dos inmigraciones claramente diferenciadas: la proveniente de los movimientos migratorios interiores (años 60-70) del Estado (sobre todo Andalucía y Extremadura), y la actual, iniciada en los años 90 (en especial a partir de 1995), proveniente de Marruecos, Argelia, Túnez, etc, e infinidad de países sudamericanos.

Sin entrar en valoraciones subjetivas, es justo decir que estos dos movimientos migratorios son muy diferentes y hay que tratarlos con raseros diferenciados. No estoy de acuerdos con las formaciones que hablan de “una sola inmigración”, aún partiendo de la base cierta, verídica, de que Catalunya, aunque sólo sea por sus valores actuales, es una nación sin estado dentro de otro Estado. A la inmigración de los años 60-70 la unían a Catalunya muchas más cosas de las que se piensan y se escriben; una cultura mediterránea, una misma religión (con sus matices), unas costumbres, como mínimo, paralelas, y sobre todo el hecho incuestionable de una lengua también común, todos los catalanes hablan y han hablado el español, aunque también algunos sepamos que ha sido de una forma impuesta por el centralismo oligarca castellano. Digo “una lengua común” en vez de dos lenguas, porque el catalán era y es aceptado por una gran mayoría de estos inmigrantes como “un mal menor”, como algo inevitable e inherente al hecho migratorio. No olvidemos tampoco que en los años señalados siempre se tenía al lado a la Guardia Civil y la Policía Armada para que defendiese el hecho de “no tener que hablar catalán”.

Todos sabemos que aún hoy en día, existe y se mantiene el hecho migratorio interior (después de 40 años). Muchos lugares, en ocasiones barrios enteros y casi medias ciudades, subsisten al margen de todo lo catalán, incluido su idioma. No creo necesario citar poblaciones concretas que están en la imaginación de todos. En estas condiciones ¿Puede hablarse con propiedad de normalización lingüística? ¿Pueden hacerse discursos serios referentes a la integración? Familias enteras tienen como idioma común el español, ven TVE y escuchan Onda Cero. Cuando salen a tomar el café o hacer la compra, hablan español y cuando discuten con la vecina de enfrente lo hacen en el mismo idioma. No practican el catalán, no saben con quien hacerlo y tampoco lo harían porque creen que no es necesario y además, no les resulta fácil.
Sin bien sus hijos y nietos dominan el catalán hablado y escrito, padres y abuelos lo rechazan como idioma cotidiano y familiar. Es posible que sea un problema de tiempo y generaciones, pero la rabiosa actualidad, es esta. No hay otra.

Los centros de normalización lingüística hacen una gran labor que nos parece como “academicista”, pero aún no se ha descubierto como llevar popularmente y con intensidad la lengua autóctona al núcleo de las ciudades y barrios periféricos de Barcelona, y tampoco como buscar suficientes complicidades para tal fin en las entidades vecinales, culturales, sociales y deportivas.

Veamos un aspecto que no tiene vuelta de hoja: una persona recién llegada del resto del Estado domina su lengua natural. Si ha llegado del extranjero, puede poseer unos mínimos, elementales conocimientos del castellano. Y, ya entre nosotros, nos habla o en el propio idioma castellano o en el balbuceante español que apenas conoce. Y se da cuenta de que, la persona a la cuál se dirige, le entiende perfectamente. Pero ve que se empeña en contestarle en un idioma por el desconocido… Le parecerá un desprecio inaguantable Y eso deja rastro.

Y no es suficiente que el recién llegado sepa que aborda a una gente que ya tenga reconocida como distinta. Ese respeto inicial, queda borrado en el acto por la intransigencia que aprecia.

Algún primario con su verdad dirá: “Doncs bé que si van a Alemanya aprenen l’alemany!” Si us plau, no fotem!; que diría un castizo. Porque ellos saben muy bien que nosotros no somos Portugal.

Vamos a fijarnos en familias catalanas que tuvieron que exiliarse al fin de la guerra. Ya en Méjico, es un suponer. ¿Dejan de hablar en catalán a los hijos? No, se apuntarán en el Casal Català, quizá cantarán en su orfeón o bailarán sardanas una vez al año en el Zócalo, o en la Plaza de las Tres Culturas. Su mayor alegría ¿no será que los nietos también hablen catalán?

¡Claro que no es lo mismo! Porqué en Méjico, la inmersión en castellano es absoluta. Pero pregúntense ¿y en Catalunya? Pues casi total también en los barrios de los que hablamos.

Por tanto, un ‘bilingüismo’ con fortísima superioridad del castellano, está y estará servido en amplias zonas de castellanohablantes. O en amplias zonas de castellanohablantes habrá núcleos catalanoparlantes. Puede valorarse el caso según territorio, pero hoy ya hay que prever que los espacios de catalán muy mayoritario con pequeños núcleos castellano-hablantes son cada vez demo-gráficamente más reducidos. Una situación popular cada vez más cercana a la de la ciudad de València.

Ante estas constataciones, no a nivel técnico o de encuestas, sino a nivel de percepción popular, o por lo menos a través de nuestro leal entender desde Sant Boi,
¿Que es lo que Catalònia Acord propone?

1. Es absolutamente prioritaria y únicamente a favor de Catalunya, la razón, toda la razón en derecho y en equidad, por ética y de justicia, etc.

Que ya llevaron a reconocer en la Constitución que el catalán es su idioma propio. Y cuando en la misma Constitución se habla de nacionalidades, se refiere también a la identidad distinta del modo de ser, y también de hacer, de los catalanes de hoy.
2. El castellano se defiende por si sólo ¡300 millones! Por tanto es deber de conciencia primar la defensa y difusión del catalán, en el aspecto de dar a conocer como sea el idioma, y en todas sus vertientes culturales..

Ante el punto primero que todos conocemos, debemos hacer avanzar entre nosotros aquellos argumentos de imparcialidad y de rectitud que legitiman la templada pero insobornable reclamación política que se mantiene en Catalunya en defensa de su catalanidad originaria.

Repito, nosotros, venidos o ya nacidos en estas tierras de acogida, desde Catalònia Acord reiteramos el texto de los manifiestos que difundimos el 27 de octubre del 2001 desde el Palacio de Pedralbes.

Que resumimos: Ante el altanero imperio del lavado de cerebro a que las oligarquías centrales nos han sometido durante generaciones, en nombre de nuestras Españas originarias, decimos que no hemos venido a la nación catalana para rebajarla e integrarla en un Estado de nacionalismo mucho más poderoso, Estado que secularmente intenta posesionarse de las naciones vecinas. Que no queremos ni tampoco podríamos ser nosotros, y a la vez aceptar por activa de convertirnos en la fiel infantería o en los gloriosos tercios de una nación vecina. También nuestra, si, que debiera ser fraterna y en cambio actúa siempre con voluntad conminatoria.

Pedro Morón de la Fuente